Vecinos han manifestado su preocupación por las condiciones en que se encuentra una garita ubicada en el sector turístico de Frutillar Bajo, situación que, según señalan, no sería un hecho aislado, ya que problemas similares pueden observarse en distintos paraderos y refugios peatonales de la comuna.

Basura, suciedad y falta de mantención forman parte de una imagen que preocupa especialmente considerando que se trata de uno de los sectores más visitados de Frutillar y que estos espacios son utilizados diariamente por vecinos, estudiantes, trabajadores y adultos mayores que esperan locomoción colectiva.

Es evidente que aquí existe también una responsabilidad de los propios usuarios. Cuidar los espacios públicos, no botar basura y evitar destrozos es una obligación básica de convivencia. Sin embargo, esa responsabilidad ciudadana no elimina la obligación de las instituciones de fiscalizar, limpiar y mantener adecuadamente los espacios que se encuentran bajo su administración.

Publicidad InterradioTV

La Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades N.º 18.695, establece entre las funciones privativas de los municipios el aseo y ornato de la comuna. Además, señala que las municipalidades tienen atribuciones para administrar los bienes municipales y los bienes nacionales de uso público existentes en la comuna, salvo aquellos cuya administración corresponda legalmente a otro organismo.

La misma legislación establece que la unidad municipal encargada de Medio Ambiente, Aseo y Ornato debe velar por el aseo de las vías públicas, parques, plazas, jardines y, en general, de los bienes nacionales de uso público existentes en la comuna.

Por eso, más allá de establecer quién ensució o dañó inicialmente esta garita, los vecinos plantean una pregunta bastante sencilla: ¿quién está revisando periódicamente el estado de estos refugios y quién se hace cargo cuando llegan a estas condiciones?

Si esta garita se encuentra bajo administración municipal, corresponde que exista una respuesta respecto de su limpieza, conservación y recuperación. Y si pertenece o está entregada en concesión a otro organismo o empresa, también corresponde que el municipio pueda identificar al responsable y efectuar las coordinaciones o fiscalizaciones que procedan.

Frutillar es una comuna turística y su imagen no termina en la costanera, los jardines o los principales atractivos. También se construye en detalles tan básicos como tener paraderos limpios, seguros y en condiciones dignas para quienes los utilizan todos los días.

La responsabilidad es compartida: los vecinos debemos cuidar, pero las autoridades también deben mantener, fiscalizar y responder oportunamente cuando el espacio público se deteriora.