Hay una pregunta incómoda que surge después de escuchar las declaraciones de la exvocera de Gobierno Mara Sedini: ¿quién gobierna realmente? ¿El Presidente de la República o quienes acumulan poder alrededor del Presidente?
Constitucionalmente la respuesta es clara: gobierna el Presidente José Antonio Kast. Él fue elegido para encabezar el Ejecutivo y sobre él recae finalmente la responsabilidad política de su administración.
Pero el relato entregado por su exvocera abre otra discusión.
Sedini asegura que fue presionada desde dentro del propio Gobierno. Habla incluso de “una de las tres personas más poderosas” del Ejecutivo, alguien con suficiente influencia —según su versión— para decirle cómo debía comportarse y hasta cómo debía comunicar.
Y entonces aparece una pregunta inevitable:
¿Qué significa hablar de una de las personas “más poderosas” dentro de un Gobierno cuyo jefe es el Presidente de la República?
Porque una cosa es tener ministros, asesores y colaboradores con influencia. Todos los gobiernos los tienen. Otra muy distinta sería que determinadas figuras adquirieran tal nivel de poder que pudieran condicionar decisiones, silenciar autoridades o determinar quién puede hablar y quién no.
Pero aquí es necesario hacer una precisión fundamental: estas son acusaciones formuladas por Mara Sedini y no hechos que InterradioTV pueda presentar como acreditados.
Sedini también ha sostenido públicamente que existió un “ensañamiento” en su contra y ha denunciado presiones provenientes del interior del Gobierno.
Si su versión es correcta, aparece entonces otra pregunta que el debate público tiene derecho a plantear:
¿Qué conocimiento tenía el Presidente de estas supuestas presiones y, de haberlas conocido, hasta dónde llegaba su capacidad o voluntad de intervenir?
El Gobierno, por ahora, ha evitado profundizar públicamente en la controversia. El biministro Claudio Alvarado, consultado por las declaraciones de Sedini, optó por no entrar detalladamente al fondo de las acusaciones.
Pero una acusación políticamente relevante no desaparece simplemente porque no sea respondida en profundidad.
Aquí tampoco corresponde concluir automáticamente que exista alguien “más poderoso que el Presidente”.
Sedini no ha identificado públicamente a la persona a la que atribuye ese nivel de influencia y, por lo tanto, estamos ante su relato y sus acusaciones, no ante hechos establecidos judicialmente ni comprobados por este medio.
Sin embargo, cuando una exvocera de Gobierno afirma públicamente que fue presionada por personas extremadamente influyentes del mismo Ejecutivo, preguntarse cómo funciona el poder dentro de La Moneda es legítimo.
¿Estamos frente a colaboradores que ejecutan y asesoran las decisiones del Presidente, o existe un círculo de poder capaz de condicionar decisiones relevantes dentro del propio Ejecutivo?
Esa pregunta merece una respuesta.
Porque los asesores pueden asesorar, los ministros pueden influir y los partidos políticos pueden ejercer presión.
Pero existe una responsabilidad política que no puede tercerizarse:
en un régimen presidencial, gobierna el Presidente.
Y si eventualmente alguien dentro de La Moneda llegara a acumular más poder efectivo que quien fue elegido democráticamente para gobernar, entonces el problema ya no sería solamente determinar quién presionó o no a Mara Sedini.
El verdadero problema sería saber dónde está el poder.
Nota editorial: Este artículo corresponde a un comentario y análisis político elaborado a partir de declaraciones públicas de la exvocera de Gobierno Mara Sedini. Las acusaciones y situaciones atribuidas a terceros corresponden a su versión de los hechos y no son presentadas por InterradioTV como hechos acreditados.
Por: José Mancilla Maldonado.
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