En medio del fuerte impacto que ha generado el aumento en el precio de los combustibles, el gremio de camioneros optó por una señal de calma y descartó, por ahora, cualquier paralización de actividades.
Luego de una reunión sostenida en La Moneda con autoridades de Gobierno, los representantes del transporte de carga coincidieron en que detener sus operaciones no es el camino para enfrentar la crisis. Por el contrario, recalcaron que su prioridad es resguardar el abastecimiento del país.
Desde el sector enfatizaron que un eventual paro solo agravaría la situación económica y afectaría directamente a la ciudadanía, por lo que optaron por continuar operando mientras buscan soluciones concretas.
En esa línea, los dirigentes plantearon la necesidad de actualizar los costos del transporte, considerando el fuerte incremento del diésel, además de establecer mecanismos que permitan fiscalizar a las empresas que no ajusten las tarifas frente a esta nueva realidad.
Asimismo, insistieron en que los generadores de carga deben asumir parte del impacto, evitando que todo el peso recaiga en los transportistas.
Aunque días atrás el escenario era más incierto e incluso se hablaba de posibles movilizaciones, la postura actual del gremio apunta a privilegiar el diálogo con el Ejecutivo y encontrar salidas que permitan mantener en marcha la cadena logística del país.
El mensaje es claro: pese al complejo momento, los camioneros optan por la continuidad operativa, buscando equilibrio entre la sostenibilidad del rubro y la estabilidad del abastecimiento nacional






