El alcalde de Frutillar expresó su preocupación y molestia tras la fallida reunión que se realizaría en la comuna para abordar la situación de las salmoneras en el lago Llanquihue.
Inicialmente, el encuentro consideraba la participación de gremios y empresas del rubro, sin embargo, debido a la falta de confirmación de estos actores —incluyendo la ausencia de empresas como Camanchaca— se decidió avanzar en una reunión más acotada entre alcaldes de la cuenca.
Pese a ello, la instancia finalmente no se concretó. Según indicó la autoridad, no asistieron los alcaldes de Puerto Varas, Llanquihue ni Puerto Octay, ni tampoco concejales de dichas comunas, lo que calificó como una situación “grave”, considerando la relevancia del tema.
“El lago Llanquihue es un ecosistema que debemos proteger. No es un capricho personal, existen estudios que demuestran que las jaulas de salmones al interior del lago generan contaminación”, señaló.
El jefe comunal fue enfático en plantear que las actuales operaciones salmoneras en el lago funcionan bajo normativas anteriores a 1997, lo que implica que no están obligadas a someterse a estudios de impacto ambiental para renovar sus concesiones.
“Ese es el punto más delicado. No se trata de culpar a las empresas, sino de exigir que todas operen bajo la normativa actual”, agregó.
En ese sentido, propuso que las empresas puedan trasladar sus operaciones a tierra, destacando ejemplos donde ya se trabaja en sistemas fuera del lago, con tratamiento adecuado de aguas.
Asimismo, aclaró que no existe una oposición a la industria del salmón, reconociendo su importancia económica, pero sí a su operación en aguas dulces.
“No estamos en contra de la industria, al contrario, es relevante para la economía, pero no puede desarrollarse en este lago. Este es un tesoro natural que no podemos permitir que se siga contaminando”, afirmó.
El alcalde también recordó que esta problemática se arrastra por más de cuatro décadas, señalando que ya en la década de los 80 existían advertencias sobre el impacto de las salmoneras en el lago.
Finalmente, hizo un llamado a retomar el diálogo con responsabilidad y avanzar en soluciones concretas, insistiendo en la necesidad de fijar plazos reales para el retiro de las jaulas.
“Durante años se ha hablado de plazos de cinco años que nunca se cumplen. Hoy seguimos en el mismo punto. Vamos a seguir adelante, porque esta es una demanda de la ciudadanía de toda la cuenca del lago Llanquihue”, concluyó.






