En la Región de Los Lagos, y particularmente en la cuenca del Lago Llanquihue, continúa el debate en torno a la presencia de jaulas de cultivo de salmones en aguas que son consideradas un patrimonio natural y turístico de alto valor.
Actualmente, estas estructuras operan bajo el marco de la Ley General de Pesca y Acuicultura, normativa que regula las concesiones acuícolas y otorga a las empresas derechos exclusivos para utilizar determinados sectores del agua. Esto significa que, mientras cuenten con permisos vigentes, las jaulas están legalmente autorizadas y protegidas frente a intervenciones de terceros.
Además, estas concesiones son entregadas por el Estado en bienes nacionales de uso público, lo que refuerza su respaldo jurídico. A esto se suma la fiscalización de organismos como SERNAPESCA, encargado de supervisar el cumplimiento de normas sanitarias y ambientales.
Sin embargo, la discusión ha tomado fuerza en comunas como Frutillar y Puerto Varas, donde autoridades locales y organizaciones ciudadanas han manifestado preocupación por el impacto ambiental y paisajístico de estas instalaciones. Entre las principales críticas se encuentran los efectos en el ecosistema del lago, el turismo y la calidad de vida de los habitantes.
Pese a contar con respaldo legal, expertos señalan que estas concesiones no son permanentes, ya que pueden ser caducadas o revocadas si las empresas incumplen la normativa vigente o si existen razones de interés público.
El tema sigue en desarrollo y se espera que en los próximos meses continúe el debate sobre el futuro de la salmonicultura en aguas continentales del sur de Chile.
La primera radio visual de la Cuenca del Lago Llanquihue

