El aumento sostenido de los caudales y el desborde del río Bueno provocaron cortes de caminos en la comuna de San Pablo, provincia de Osorno. La emergencia mantiene sectores rurales sin conectividad terrestre y obligó a suspender las clases en Quilacahuín.

Una compleja situación se registra en la comuna de San Pablo, Región de Los Lagos, producto del incremento de los caudales de distintos cursos de agua, situación que llevó a SENAPRED a declarar Alerta Roja comunal.

Crecida de los ríos y caminos interrumpidos

De acuerdo con los antecedentes entregados durante la emergencia, se ha registrado un aumento sostenido de los caudales en los sectores asociados a los ríos Pilmaiquén, Rahue y río Bueno, generando riesgo para las comunidades ubicadas en zonas ribereñas.

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Una de las principales consecuencias ha sido la interrupción de la Ruta U-220, afectando la conectividad de sectores rurales de la comuna.

Información difundida inicialmente daba cuenta de 15 familias directamente aisladas por el corte de la ruta, mientras reportes posteriores elevaron la afectación a más de 80 familias en distintos sectores, por lo que las cifras han ido variando conforme avanza la evaluación de la emergencia.

Trome, Cofalmo y Currimahuida entre los sectores afectados

El alcalde de San Pablo, Marco Carrillo, informó que habitantes de los sectores de Trome, Cofalmo y Currimahuida se encuentran afectados por el aislamiento terrestre.

Ante esta situación, equipos y cuadrillas municipales fueron desplegados en terreno para evaluar los daños y comenzar las labores de asistencia a las personas afectadas por la crecida de los ríos y la interrupción de caminos.

Clases suspendidas en Quilacahuín

La emergencia también tuvo consecuencias para la comunidad educativa. Debido a las dificultades de conectividad y las condiciones generadas por el aumento de los caudales, las clases fueron suspendidas en el sector de Quilacahuín.

La Alerta Roja permite movilizar los recursos necesarios y disponibles de manera escalonada para apoyar las labores destinadas a controlar la situación y entregar asistencia a las comunidades afectadas.

Las autoridades mantienen el monitoreo de los cursos de agua y de las rutas rurales, mientras continúa la evaluación de los daños y de las condiciones de conectividad.

Se recomienda a los habitantes evitar acercarse a ríos y sectores inundados, no intentar atravesar caminos cubiertos por agua y respetar las instrucciones de los equipos de emergencia, especialmente mientras los caudales permanezcan elevados.